
El mundo bajo la lluvia es más pequeño y más triste, se encoge pero se hace más acogedor.
Con sol todo es más fácil, pero también más largo y lánguido, como las carreteras del desierto de las películas. Rectas, con arena, asfalta y sin fin.
Será por eso que dicen que nunca llueve a gusto de todos
Yo sólo sé que quiero meter los pies en los charcos
Y acatarrarme, para tomar aspirinas que hagan líquida sangre helada
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