Se aprende incluso antes de aprender a leer y de ir al colegio. Se llama 'respeto' y, entre otras cosas, se basa en tener un mínimo de tacto cuando invades el mundo y el espacio de otra persona.
Que ni el 'papel moneda universitario' con sello de licenciado, ni el objetivo de una cámara ni una cara bonita dan privilegios para perdonar la vida a los demás.
Menos mal que el gremio de los técnicos de sonido/montadores de escenarios sigue manteniendo la buena costumbre de desear buen provecho cuando se sientan a tu mesa.
Lo demás... en esto de la Autoconstrucción, ejemplos a no seguir...
sábado, 28 de febrero de 2009
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