El primer mes de la primera vez que hice prácticas, hubo elecciones municipales. Recuerdo que nos lo vendieron como 'lo más'. ''Una gran experiencia que tenéis que aprovechar, ahora que no tenéis responsabilidad''.
Sí bueno. Lo más 'periodístico-electoral' que vi yo aquel año fue el plató montado, mientras resignada me iba a cumplir con mi labor de cantar goles y cubrir tablas de resultados de partidos de fútbol. Primera, segunda y tercera.
El año pasado, generales. Resultados de escaños por provincia no di ni uno. Ahora, en lo que son canastas del Tau y goles de toda la Preferente Autonómica, no me quedé corta en experiencia.
Autonómicas 2009. Aquí estamos. Los programas, las propuestas, las críticas, las promesas. Nuestros gráficos -crucemos ahora, por favor, todos juntos los dedos para que llegue a buen puerto-, nuestras entrevistas a cuanto candidato hay de partido minoritario, ''Mande sus preguntas a Quin, Tou y Fei'', crónicas de campaña, llamadas de ''donde dije digo, quítame aquello que quise decir eso. Es más, yo no secuestré ningún autobús del Imserso''.
No tuve el privilegio de vivirlo sin responsabilidad. Tampoco tengo, de momento, el de hacerlo a pie de mítin o de urna. Todo se andará.
De los programas electorales no me creo ni el epígrafe de ''Este folleto fue impreso es los talleres de impresión...''. De los mítines, ni la promesa de entregar bolis del partido al final del acto. Pero me siento un poco 'más del gremio'.
Que hacer malabares para mantener en equilibrio información electoral no es lo que hace a un periodista, sino saber dónde buscar historias y cómo contarlas. Pero Picasso empezó haciendo dibujos realistas antes de llegar al cubismo, y seguro que le sirvió para empezar a considerarse aprendiz de pintor.
Este próximo domingo terminaré el boceto de los cimientos de mi edificio en el oficio. Como todo, podría haber sido antes, mejor, o de otra forma; pero llegó así. Y por repetir ese discurso de autoengaño que me impongo últimamente, diré que lo importante es que ya está aquí, entre mis manos, y que tengo un millón de posibilidades [restringidas] por delante. O lo que es lo mismo, que tengo lo que quería, que no me arrepiento, y que sarna con gusto no pica, aunque quite el sueño.
Ya estoy un poco más cerca de adonde quiero llegar... Aunque todavía no sepa dónde es ni cómo.
martes, 24 de febrero de 2009
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